Mis descubrimientos…

Por Esther Pizarro

Hace cierto tiempo tomé la decisión de practicar alguna disciplina por motivos de salud, sin embargo, todo quedaba en simples deseos, postergando siempre la fecha de comenzarlo. En Octubre de 2004 me descubrieron Cáncer de mama, siendo operada a los 4 días con tratamiento de quimioterapia a los 21 días y posterior radioterapia. Este suceso, hizo que descubriera mis fortalezas ocultas; los estragos de la quimioterapia, lejos de amilanarme, me llenaron de energía y esperanza. Sabía que todavía quedaban tareas por realizar y me colmé de una fe en Dios inmensurable y me aferré e Él y a la vida sin dar espacio a la negatividad. Descubrí con agrado que no solo era amada y apreciada por mis familiares más cercanos y amigos, también significaba alguien para mis vecinos y compañeros de trabajo. Llegué a sentirme “especial” por tanto afecto.
Hace 2 años escuché a varias personas hablar del Tai Chi; debido a mis dolencias ocasionadas por 2 hernias discales cervicales, inicié tratamiento con la Fisiatra, Dra. Geraldine Betancourt. Le consulté si yo podía practicar Tai Chi por tratarse de ejercicios de bajo impacto. Para mi sorpresa, me comentó que ella lo practicaba hacía 6 años en APUCO y me habló de su profesor Walther Carbajal.
Cierta tarde, durante mis caminatas, después de varios días observando al grupo practicar Tai Chi, decidí acercarme a dicho profesor y le pregunté en que podía beneficiarme el Tai Chi, asumiendo que posterior al cáncer, yo tenía que adoptar una mejor actitud ante la vida, más relajada y lejos del estrés, que según está demostrado disminuye las defensas en el organismo (algo que debo mantener). El profesor me respondió que desconocía que beneficios directos me traería, pero me explicó resumidamente que el Tai Chi consistía en la práctica de ejercicios que involucran todo el cuerpo, concientes de cada movimiento y siguiendo pautas esenciales para obtener un resultado integral. Finalmente, hace aproximadamente un año se formó el grupo de COPOJUCLA, teniendo al frente al Profesor Walther Carbajal. Descubrí que talvez no será necesaria una operación para corregir las hernias, ha cedido el dolor persistente permitiendo movilizar mis extremidades, cabeza y tronco. Además, descubrí que el Tai Chi no solo son ejercicios, es más bien un estilo de vida que conlleva una filosofía, un encontrarse con el yo interno. Es ético, moral y de principios, destaca los valores humanos a un nivel transpersonal. Descubrí que puedo ejercitar mi memoria cuando intento seguir una secuencia de ejercicios, sincronizando movimiento y respiración, (pues estudios recientes afirman que la quimioterapia puede disminuir la memoria).
Finalmente, quisiera decir, que nuestro Maestro y Profesor Walther Carbajal con su entusiasmo y experiencia en esta disciplina, el amor, profesionalismo y la seriedad que le imprime a sus clases, ha sido artífice de estas reflexiones y quien sabe si con la práctica del Tai Chi consiga descubrir otras fortalezas en mi. Testimonio de Esther Pizarro (integrante del grupo COPOJUCLA)
Cabudare, Febrero 2007

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