El Compromiso de la Divulgación, III Parte (final)

 

¿Entonces cómo podemos recuperar el contacto con la naturaleza?

De muchas formas. De eso trata mi último libro, que se titula «Meditación: respiración embrionaria». La esencia de las artes internas es tratar de encontrar el centro espiritual del ser humano. Desde ahí podemos desarrollarnos y avanzar hacia la iluminación. Resulta asombroso ver que ya se habla de ello en el Dao De Jing, un libro de hace 2.400 años. Por eso en el libro he analizado algunos de sus capítulos.Por desgracia, desde los tiempos antiguos hasta la actualidad el Dao De Jing siempre ha sido interpretado desde el punto de vista filosófico o político, pero no desde el punto de vista del Qigong, y en el fondo es todo Qigong. Por ejemplo, cuando en el Dao De Jing se habla de «el país», se está hablando del cuerpo; «el pueblo» es el qi; «el gobernante» es la mente. Y ahí es donde entra el concepto de wu wei, de no hacer nada. Si en lugar de intentar controlar el país, es decir el cuerpo y nuestra naturaleza, empleamos el wu wei, entonces todo el mundo sabe lo que tiene que hacer, lo que es correcto y lo que no. De este modo no necesitamos casi nada. A través del wu wei se puede alcanzar niveles muy altos.

Creo que la gente debe aprender a meditar para que la sociedad actual pueda evolucionar hacia un mayor grado de elevación. Al meditar, la mente subconsciente despierta. A menudo alguien que ha hecho algo malo no es capaz de calmarse, porque cuando se tranquiliza se siente culpable. Por eso necesita mantener la mente muy ocupada todo el tiempo, para poder conservar la máscara. Al aquietar la mente esa máscara se cae y nos vemos como somos, nos damos cuenta de que no somos sinceros, que mentimos, engañamos, matamos… La meditación sería el primer paso para que la gente aceptara eso. Para los chinos hay cuatro etapas en la meditación, en el desarrollo espiritual. La primera fase es la autoaceptación. Esto significa dejar caer la máscara. Nos permite reconocernos como somos, con nuestras imperfecciones, y ver la naturaleza humana, cómo nos atacamos y nos matamos. La etapa siguiente sería la consciencia de uno mismo, ser conscientes de lo que está pasando. La tercera fase es el despertar, y la cuarta es la liberación de las ataduras.

¿Y en qué fase se encuentra nuestra sociedad?

Yo creo que estamos pasando de la fase de la consciencia a la del despertar. En la Segunda Guerra Mundial comenzamos a ser conscientes, y ahora estamos empezando a despertar. Eso está pasando con las Naciones Unidas, las organizaciones internacionales, etc. Existe la idea de que todo el mundo puede unirse, de que todos podemos sentarnos juntos y colaborar. Si retrocedemos cien años años no encontramos nada de eso: yo te mato, tú me matas.los últimos ciento cincuenta o doscientos años, el ser humano ha avanzado mucho, y esta evolución ha ocurrido en muy poco tiempo. Por eso ahora estamos entrando en una nueva fase, el despertar, aunque es posible que tardemos mucho tiempo en hacerlo por completo. Y después tendremos que aprender a romper las ataduras. Pero de momento seguimos completamente sometidos por esas ataduras espirituales, políticas y emocionales: Matrix. Tenemos que salir de ahí. Si no lo hacemos, seguiremos matándonos unos a otros. Creo que la ciencia también juega un papel importante en esto. Como científico he experimentado lo mismo: para resolver un problema es necesario meditar, concentrarse. Mientras la ciencia siga avanzando, el ser humano será cada vez más sincero consigo mismo. En general los científicos son sinceros, buscan la verdad, son los políticos quienes la manipulan. Si un científico se equivoca, lo reconoce y busca otra solución. Busca la verdad, y la verdad es la naturaleza. Eso es la meditación. Por esa razón el hombre ahora no sólo debe seguir desarrollando la ciencia, también tiene que animar a los jóvenes a meditar, a encontrarse a sí mismos. Los jóvenes actuales crecen completamente sumergidos en esa Matrix: todo es televisión, películas y esas cosas. De esta forma no pueden llegar a entenderse a sí mismos porque antes de crecer ya están confundidos, y además, somos nosotros quienes les confundimos. Por eso en Taiwán se está desarrollando un proyecto para enseñar a los niños a meditar desde la escuela primaria. Para ellos puede resultar más fácil que para los adultos, porque todavía están conectados con la naturaleza.

Esta mañana hablaba sobre la recolección del qi, la circulación por los meridianos, etc. A veces después de haber practicado bien uno se siente cargado de energía, lleno, en calma, pero a continuación la presencia de algo que nos altera, o quizá el ruido, el tráfico, el mundo exterior, vuelve a dejarnos vacíos. ¿Qué se puede hacer para prevenir eso?

En esos casos lo que ocurre es que has salido de “Matrix” y te sientes bien, pero vuelves a entrar, y te sientes vacío. Por ejemplo, cuando estás meditando entras en un estado de calma muy profunda, y de repente algo o alguien altera esa calma. Hay que aprender a mantener el centro. Y hay que ser capaz de hacerlo porque vivimos dentro de la sociedad. Yo suelo meditar cuando voy andando por la calle, o esperando el metro. Si tu mente deja entrar lo que hay en el exterior, se altera. Si vacías la mente, el exterior no puede afectarte. Lo que atrae a la mente es lo que nos hace perder energía. Todo está en la mente. Hay que ir entrenándola poco a poco, hasta que puede mantenerse vacía en cualquier parte, al margen de lo que nos rodea.

En sus libros escribe sobre la mente emocional (Xin) y la mente sabia (Yi). ¿Podría hablarnos de estos dos conceptos?

Según la tradición china, Xin es la mente emocional, el corazón. El corazón está relacionado con las emociones. Cuando nos emocionamos o nos excitamos late más deprisa. La mente emocional es como un mono. Es un monito pequeño que no para de moverse y al que no puedes controlar. El Yi es el pensamiento lógico. Es como cuando vamos conduciendo y nos metemos en un atasco. Pasan cinco minutos, diez minutos, comienza a dominar la mente emocional y empezamos a enfadarnos. Entonces viene la mente lógica y dice, «Enfadándote no vas a solucionar el tráfico, sólo vas a hacerte daño a ti mismo. ¿Por qué no pones la radio y escuchas música? ¿Por qué no haces un poco de Qigong?» Y cuando quieres darte cuenta el atasco ha desaparecido. Por eso se dice en China: «Utiliza el caballo de la sabiduría, la mente lógica, para dominar al mono, a la mente emocional». Y la forma de hacerlo es muy sencilla. ¿Qué es lo que hace falta para dominar a un mono? Un plátano. Le das un plátano, lo llevas a la jaula y lo encierras. ¿Y qué es ese plátano en Qigong? La respiración. Cuando empiezas a prestar atención a la respiración, la mente emocional se calma. Esa es la clave.

Dentro de su concepción de la enseñanza del Taiji, ¿qué papel juega el tui shou (empuje de manos)?

Mucha gente piensa que el tui shou es un entrenamiento marcial, y se equivocan. El tui shou es intercambiar tu qi con el del contrario. Tienes que aprender a neutralizar su energía, así que tu mente no está en ti, está en el otro. Al practicar una forma de Taijiquan, tu mente está en tu interior; al hacer tui shou está en tu oponente. Cuando tu mente está en el otro, tu qi se intercambia con el suyo y se establece una forma de comunicación. Al tocar al otro se obtiene una sensación y se inicia un intercambio. En última instancia el tui shou es un Qigong de nivel superior, porque intercambiamos nuestro qi con el de otra persona, con la naturaleza. Y también favorece la salud. Si se quiere neutralizar la fuerza del contrario no se puede estar rígido, sino centrado, enraizado, y eso resulta muy beneficioso para la salud. Por eso, si un profesor dice que el tui shou es sólo un entrenamiento marcial, es imposible que sepa enseñarlo bien, porque no lo ha comprendido.

También se da el caso de personas que se inician en el Taijiquan, y sin haber experimentado prácticamente nada en cuanto a relajación, conciencia del cuerpo, etc., lo que quieren es empezar de inmediato a hacer empuje de manos. Y a veces el efecto es el contrario, tensión, deseo de ganar…

Ahí el problema es el exceso de ego. En mi escuela, cuando alguien se inicia en el Taijiquan, empieza a hacer tui shou más o menos a los seis meses. En ese tiempo ya ha podido practicar ejercicios respiratorios y ha sentido su centro. En ese momento es bueno comenzar a hacer tui shou porque ayuda al Taijiquan, así como el Taijiquan ayuda al tui shou. Todo va unido. El empuje nos permite trabajar aplicaciones de los movimientos de la forma. Cuando hacemos empuje tenemos que ceder, girar, absorber, y trabajar esos movimientos con un compañero. Creo que de esta forma es más fácil aprender a relajarse, porque tocando al otro es posible notar la tensión, y ambos compañeros pueden entonces ayudarse mutuamente.Por desgracia en los últimos tiempos el tui shou se ha desvalorizado mucho. La mayoría de las personas se acercan al Taijiquan porque quieren aprender a relajarse, no piensan en pelear ni nada parecido. En China pasa lo mismo. Hay que comprender que el Taijiquan se hizo público hacia 1920, cuando Yang Chengfu comenzó a divulgarlo. Hasta entonces se había transmitido en secreto dentro de las familias, y por eso el estilo Yang es tan conocido en la actualidad. Pero hay muchas variedades del estilo Yang, no sólo la de Yang Chengfu. Él enfatizó mucho los aspectos de relajación y de salud, y esa perspectiva fue la que se popularizó. En muy pocos años muchos miles de personas comenzaron a practicar Taijiquan, y la calidad del arte empezó a bajar. La cantidad era buena, pero la calidad no. Por eso es muy importante que algunos sigan esforzándose por mejorar la calidad. Sin esas personas, el arte acabará muriendo. Por eso aprecio mucho las iniciativas como vuestra revista, porque cuando la abres ves que intenta buscar la calidad y promover el arte, no es comercial.

Muchas gracias. Por último, ¿podría explicarnos cómo se integra en el tui shou todo esto de lo que hemos estado hablando, la calma, la meditación, etc.?

Ahora mismo, en general, son pocos los que alcanzan un alto nivel en el empuje de manos porque la mayoría realiza un trabajo meramente muscular. Actualmente el tui shou tiene mucho de competición. He visto muchos torneos en China y Taiwán en los que sólo existe la fuerza. Y la razón es que se busca la gloria, el triunfo. Sin embargo sí conozco una competición donde lo que se premia es la calidad, y se celebra durante el festival “A Taste of China”, en Estados Unidos. Yo voy todos los años a apoyarles porque su objetivo no es ganar dinero, sino elevar la calidad del arte. Hay cinco jueces, y no se decide quién gana por la suma de puntos, o por cuántas veces uno consigue sacar del círculo o tumbar al contrario. Se valora la suavidad y el dominio de la técnica, y no basta con empujar al otro fuera del círculo, sino que tus aplicaciones tienen que funcionar. Cada uno de los jueces dice quién posee la mejor técnica, el blanco o el rojo, y si tres jueces dicen que tú tienes la mejor, entonces ganas. Si las personas sólo ven torneos de fuerza bruta, nunca van a querer hacer eso.El tui shou no sólo es válido para pelear, sino que mejora la salud. Creo que eso hay que metérselo en la cabeza a la gente, porque de esa forma habría muchas más personas interesadas por el empuje de manos sin afán de ganar. Y al mismo tiempo, cuanta más gente se interese, más competiciones de calidad habrá. Así, se volverá a integrar la teoría del Taiji en el tui shou, y se discutirá e investigará más.

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